Negación vasca radical del capitalismo mundial

QUINTA CINTA: DONDE SE AVANZA EL COMO Y EL POR QUE EL COMIENZO DE LOS ULTIMOS 160 AÑOS DE LUCHA DE CLASES EN EL SUR DE EUSKAL HERRIA ENLAZA CON LA FORMA EN QUE ESPAÑA INTENTO INUTILMENTE CONSTRUIRSE COMO NACION UNITARIA Y CON LA FORMA EN QUE EL FRACASO DE ESE INTENTO CONVIRTIO AL SUR DE EUSKAL HERRIA EN NEOCOLONIA DEL IMPERIO BRITANICO

España es una cosa que con el tiempo se encoge. Y un proyecto fracasado de nación unitaria

Verás: hace ya tiempo yo escribí (y publiqué en un libro) que España es, sobre todo, una cosa que con el tiempo se encoge. Como les pasa a esas baratas camisetas de propaganda después de varios lavados. Fíjate bien en esto: cuando alguien habla del Estado español hay que pedirle que, como se hace al hablar de un vino, precise la "cosecha". Porque si se trata, por ejemplo, del Estado español "cosecha" de 1583 entonces incluye, entre otros muchos territorios, Portugal, Brasil, las Indias portuguesas, los Paises Bajos, Sicilia, Nápoles, el Milanesado, el Franco Condado, el Rosellón, la Cerdeña, las islas Filipinas, Méjico, Perú y muchas otras partes de América.

Pero si se trata del Estado español "cosecha" de 1699 ya no incluye ni Portugal ni Brasil ni las Indias portuguesas ni los Paises Bajos ni el Rosellón ni la Cerdeña ni el Franco Condado ni Haití ni Jamaica.

Si se trata del Estado español "cosecha" de 1833 ya no figuran en él (¡pérdida descomunal!) ninguna de las extensísimas partes de la América continental que todavía en el artículo 10 de la Constitución española de 1812 (que es precisamente el documento que expresa el primer intento frustrado de construir España como nación unitaria) se enumeraban como partes del territorio español. En ese artículo 10 se dice que son territorio español: "en la América septentrional Nueva España con la Nueva Galicia y península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, las dos Floridas.En la América meridional la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Rio de la Plata y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico". Si traducimos ese texto a la realidad internacional de hoy eso significa que en 1812 eran territorio español y en 1833 ya no Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Méjico y, entre otros, los hoy Estados de U.S.A. California, Oregón, Nuevo Méjico, Nevada, Arizona, Utah, Tejas y Florida.

Si se trata del Estado español "cosecha" de 1899 tampoco incluye ya ni a Cuba ni a Puerto Rico ni a las Filipinas, recién perdidas. Y si se trata, en fin, del Estado español de Juan Carlos I ya no incluye ni a Guinea ni a Fernando Poo ni a Sidi Ifni ni al Sahara que eran territorios españoles que todavía mandaban pintorescos procuradores en Cortes con chilaba al pseudoparlamento del dictador Franco cuando yo estudiaba el bachillerato.

En resumen: es una evidencia que, desde Felipe II hasta ahora, el territorio del Estado español se encoge con el transcurso del tiempo. Hay desde entonces adquisiciones de territorio pero son aún mayores las pérdidas. Esa evidencia es la tragedia que corroe el alma de los nacionalistas españoles. Una tragedia que es a la vez causa y efecto de dos fenómenos:

1º Que los nacionalistas españoles no saben bien qué es España. Hay una inmensa cantidad de libros, panfletos y folletos publicados sobre los temas de "a qué llamamos España", "España como problema", "España sin problemas", "España como enigma histórico", "la realidad histórica de España", "los españoles ¿cómo llegaron a serlo?". etc. etc. Una grotesca muestra reciente de esa confusión se ha producido cuando algunos de los más furibundos nacionalistas españoles de hoy han cometido en 1992 la pifia de protestar porque entre los fastos del V Centenario no se incluyera la celebración también del V Centenario del nacimiento de España como nación. Sin darse cuenta de que ello equivalía a reconocer, en contra de sus furibundas convicciones, que Navarra no es España, toda vez que en 1492 Navarra todavía no había sido invadida y conquistada por la mezcla de mentiras, fraudes, falsificaciones, violencia y torturas que acabaron con su independencia.

2º Que los nacionalistas españoles confunden España con el Estado español. Confusión larga y persistente que se solapa con la confusión sobre qué es España e incluso sobre si hay una o varias.

No sé si has oído alguna vez un malévolo chiste europeo muy contado durante varios decenios desde 1948 hasta la caída del muro de Berlín. Ese chiste explica que "los franceses quieren tanto a Alemania que prefieren que haya dos". Pues fíjate: tal parece que los españoles querían tanto a España que decían que había varias. Lo decían incluso en sus textos constitucionales. Porque el título II de la Constitución de 1812 trata "Del territorio de las Españas". Y la Constitución de 1837, la de 1845 y las leyes constitucionales de 1857 y 1864 las sanciona y firma Doña Isabel II Reina de las Españas.

Es esa confusión de España con el Estado español la que, unida al paulatino e inexorable encogimiento de su territorio, convierte la Historia de España en la de una larga decadencia y lleva a los españoles a una rara y recurrente obsesión por borrar hasta cuatro siglos de esa Historia. Es un hecho curioso el que los españoles sean los únicos europeos que han considerado deseable amputar los tres o cuatro últimos siglos de su Historia. Giner de los Rios, Ortega y Gasset, Jose Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco (por no citar más que a unos pocos españoles muy conocidos) coincidieron en esa obsesión. Y decenas de millones de españoles (bastantes de ellos vivos aún) tuvieron que aprender en los grotescos textos escolares oficiales franquistas que entre el Glorioso Imperio Español del César Carlos I y el Nuevo Estado de Franco sólo había habido una decadencia que duró casi cuatro siglos. El secretario general del PSOE, Felipe González, ha mostrado hasta qué punto no ha podido librarse de la impregnación de esos textos franquistas al proclamar que desde la época del emperador Carlos nunca España había tenido internacionalmente el prestigio que ahora tiene.

Es posible que ahora estés pensando que todo esto puede ser muy interesante para los españoles pero que a los vascos ni nos vá ni nos viene. Si estás pensando eso te equivocas de medio a medio. Porque nos han afectado muy mucho antes y nos siguen afectando en el presente las distintas soluciones que a los españoles se les ha ido ocurriendo buscar para todas esas confusiones suyas desde el segundo quinto del siglo XIX (1820-1840) hasta ahora mismo.

Como te dije en la cinta anterior, fue entonces cuando, perdidas las Españas del continente americano y fracasado por ello el primer intento de construir España como una nación unitaria incluyendo en ella los territorios americanos y asiáticos, surge el nacionalismo español en sentido estricto que intenta, por segunda vez, construir España como nación unitaria. Como Estado-nación o nación-Estado pero ahora sobre y en el territorio que sigue controlando en la Península Ibérica y en algunos archipiélagos que aún controla en el Mediteráneo, el Atlántico y el Pacífico.

Te repito también que ése ha sido un intento fracasado porque todavía hoy "España es un proyecto fracasado de nación unitaria". Y que es precisamente el segundo intento fracasado de realizar ese proyecto el que empujó a los españoles para que arrebatasen a los vascos algunos instrumentos básicos definitorios de la "soberanía nacional" que aún conservaban en el primer quinto del siglo XIX. Por ejemplo el derecho a emitir moneda propia, el derecho a cobrar impuestos a sus nacionales, el derecho a que sólo el Ejército propio pueda reclutarlos para sus filas, el derecho a regular el propio mercado y a colocar aduanas en las fronteras.

Pero conviene que te aclare ahora algunas cosas sobre el primer intento (fracasado, repito, como todos hasta ahora) de construir España como una nación unitaria. Ese primer intento se concreta en el papel en el texto de la primera Constitución española, la aprobada en Cádiz en 1812 (hubo otra anterior, la de Bayona de 1808, que no cuenta como Constitución española porque fué decretada por un usurpador extranjero: José Napoleón). Me parece útil leerte ahora la lista completa de los territorios que pretenden englobarse en ese proyecto de nación unitaria. El Título II de la Constitución de 1812 comienza con un Capítulo I que define cuál es el territorio español, que se titula significativamente Del territorio de las Españas y cuyo primer artículo (el número 10 de la Constitución, que antes te cité parcialmente) reza así:

"Artículo 10. El territorio español comprende en la península con sus posesiones e islas adyacentes, Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de Africa. En la América septentrional, Nueva España con la Nueva Galicia y península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, isla de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a éstas y al continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico. En el Asia, las islas Filipinas y las que dependen de su gobierno."

El complicado asunto de construir una nación y la importancia del estado propio para esa construcción